Lo que no se ve
Queremos contarte cómo trabajamos por dentro: cómo hacemos nuestros empaques, qué pasa en nuestro laboratorio y a dónde van nuestras donaciones.
Creemos que el peso de cuidar el planeta no debería recaer en quien compra. Tú puedes separar tu basura, pero no puedes decidir de qué está hecho el envase de la crema que le pones a tu peque. Eso lo decide quien la fabrica. Por eso nos parece que los compromisos que más cambian las cosas son los que toman las empresas, no los que se le piden a las familias.
Estas son las decisiones que tomamos, y que no se ven al abrir un producto.
Lo que llega a tu casa
La etiqueta no viene de un árbol
Está hecha con bagazo de caña de azúcar, el residuo fibroso que queda después de extraer el jugo. En lugar de desecharse, se transforma en papel.
Es un recurso renovable que se regenera mucho más rápido que cualquier fuente maderera. Sin árboles y sin plástico, en la parte del empaque donde nadie voltea a ver.
El plástico que sí usamos, lo vendemos sin ganar nada
No todo puede ir en aluminio o cartón. El atomizador, el dosificador y el envase del spray desenredante son de plástico.
Esos los vendemos al costo, sin margen de ganancia. Se compran una vez y se reutilizan cada vez que se acaba el producto. No queremos que reabastecer signifique comprar plástico otra vez.

La caja en la que te llega tu pedido
El paquete es de cartón impreso con tintas vegetales, para que pueda reciclarse sin contaminar.
Los cacahuates que protegen tu pedido se disuelven en agua: los pones bajo la llave y desaparecen. Y la cinta adhesiva es principalmente de papel kraft con una capa de pegamento seco a base de almidón y otros adhesivos vegetales, que se vuelve pegajosa al humedecerse.
La caja completa se va al reciclaje tal cual, sin tener que despegarle nada.
Lo que pasa en el laboratorio
Compramos nuestras materias primas en refill
Llevamos nuestros propios envases de gran tamaño con los proveedores para que nos los rellenen, y compramos a granel en volúmenes grandes. Así evitamos envases que no tendrían por qué existir.
Cuando un ingrediente solo viene en envase de plástico, ese envase lo llevamos a reciclar.

Los residuos orgánicos se compostan
Todos los residuos orgánicos que se generan en nuestro laboratorio se van con Hagamos Composta, un proyecto que los recolecta y los convierte en tierra. Ninguno termina en la basura.
Conoce Hagamos Composta

Las mermas no se tiran, se donan
En cada lote de producción quedan mermas. En lugar de desecharlas, las donamos a Fundación SEK, que trabaja con instituciones de la Ciudad de México y sus alrededores.
Es producto hecho para usarse.
Más allá de nuestra puerta
Donamos el 5% de nuestras utilidades. Hoy esa aportación va a dos lugares.

Una parte va a AMANC
La Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer es una institución de asistencia privada que trabaja para que ningún menor deje su tratamiento por falta de recursos. Apoya con hospedaje, acompañamiento psicológico, nutrición y ayuda económica a familias de todo el país.
Esta decisión no salió de una junta. Salió de una mamá que nos compra y nos escribió: su hijo estaba en tratamiento y ella buscaba, para su piel, productos con la menor carga de químicos posible. Nos quedamos pensando en las familias que están en esa búsqueda sin poder pagarla. De ahí salió la decisión de donar productos a AMANC.
La otra parte planta árboles cada mes
Pagamos una membresía mensual a Belung, un proyecto que reforesta zonas rurales y urbanas en México. Plantan en temporada de lluvia, que es cuando un árbol recién sembrado tiene con qué sostenerse.
Elegimos una membresía y no una donación de una sola vez. Cada mes se planta otro lote a nuestro nombre, y cada lote queda registrado con su fecha y su altura.
Gracias a tu preferencia nosotras podemos seguir haciendo esta aportación y crecer los bosques de México.
Aquí puedes ver los que llevamos.


